Bienvenida la nueva temporada (una reflexión en voz alta)

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Tras el periodo vacacional, todo retorna a la normalidad. Septiembre no dista mucho del famoso 1 de enero, donde comienzan los nuevos propósitos, retos y objetivos. Septiembre es un mes ilusionante, donde se inician nuevas etapas académicas, donde se harán nuevas amistades, el regreso al colegio…pero especialmente deseada es la vuelta al fútbol.

La vuelta al fútbol es ese regalo tan bonito que todos los niños y niñas esperan con ilusión, las ganas de calzarse las botas, de estrenar ropa de entrenamiento, de conocer nuevos compañeros, de empezar a interactuar con el míster, pero especialmente de que vuelva a rodar el balón.

El deporte y en nuestro caso el fútbol es un bien demasiado preciado, valioso y saludable que no debemos quitar a nuestros menores, en el disfrutan, hacen ejercicio, socializan, aprenden valores y retoman los hábitos saludables.

 

La pretemporada no es para nada un tránsito, no es una toma de contacto únicamente, al contrario la pretemporada es la base sobre la que se construirá la temporada.

 

¿Que aspectos clave debemos fijar en la pretemporada?

 

  • Grupo vs Equipo: A la vuelta a los entrenamientos, realmente estamos trabajando con un grupo de jóvenes futbolistas y no con un equipo. ¿Por qué?, porque no existe todavía una cohesión entre sus miembros, no comparten un único objetivo común y no se conocen ni personal ni futbolísticamente. La cohesión grupal es fundamental trabajarla durante todo el año, pero especialmente durante la pretemporada, que es cuando nuestros jugadores más receptivos estarán a aprender y donde todavía no se habrán formado subgrupos de afinidad. La cohesión se va trabajando de forma inerte en los entrenamientos, pero es bueno también plantear sesiones y dinámicas de grupo para potenciarla. Para cohesionar es especialmente importante que todos los miembros del equipo se conozcan entre sí y que entre todos establezcan objetivos para el grupo que realmente deseen conseguir, siendo siempre estos objetivos realistas con los que todos estén comprometidos a colaborar para lograrlos. En categorías inferiores tales como F8, los padres juegan un papel importante para la cohesión, en estos primeros entrenamientos de la temporada, estoy viendo detalles muy positivos, tales como que  papás y mamas de los niños que cumplen años, llevan una merienda para que compartan todos niños del equipo y  cantar todo el grupo junto al míster  el cumpleaños feliz. Son detalles pequeños, pero que unen mucho.

 

  • Normas y valores: La pretemporada es el momento para establecer las normas dentro de un club, y dentro de cada equipo. De poco servirán establecer normas en febrero o en marzo, puesto que ya se habrá consolidado un modo de funcionamiento difícil de cambiar. Las normas no deben ser impuestas en su totalidad, es bueno que el entrenador deje que en algunas normas haya consenso entre los jugadores para establecerlas. Pues cuando algo nace de una persona hace que esté más comprometido con ello, que si se lo imponen desde fuera. Es obvio que habrán normas y pautas innegociables, pero que en algunos asuntos podemos dejar que sea el grupo quien hable, discuta, negocie, consensúe…de esta forma también estamos cohesionando al grupo. De la misma forma deben quedar claros cuáles son aquellos valores que definen al deporte y al equipo (trabajo en equipo, solidaridad, compañerismo, juego limpio, respeto…).

 

  • Identidad: Para que un niño se identifique con su equipo necesita de unas señas. Todos lucen en sus equipajes un escudo y unos colores, pero para sentirse más únicos y como seña de identidad es bueno ir pensando en cual será “el grito de guerra” del equipo. Ese mensaje con el que todos se sentirán identificados y representados. Y el que al unisono gritarán en el vestuario antes de salir a disputar partidos, torneos…

 

  • Roles : En F11 conviene desde la pretemporada explicar cuáles son los diferentes roles dentro de un equipo, y que el jugador los entienda como parte del juego. Se puede ser titular o suplente, y esto no indica ser más o menos importante. Es fundamental recalcar la importancia de los roles desde el primer día y hacer hincapié en ello. Contraproducente es prometer cosas que no se pueden cumplir, pues obviamente todo el equipo no puede ser titular, y tampoco estar durante todos los entrenamientos “amenazando” con que “así no jugarás”. La pretemporada está para aprender, para ver los puntos fuertes y débiles de cada jugador, pero especialmente para fallar, ya que es del error cuando las personas más aprendemos. El rol del entrenador ha de ser el de instructor, es decir estar ahí para que los jugadores aprendan, se equivoquen, sepan ver el error, sepan rectificar, sepan elegir opciones, sepan pensar por si mismos…pues está es la clave de la pretemporada.

 

  • Capitanes: La pretemporada es la época idónea para observar entre nuestros jugadores tanto en el terreno de juego como en el vestuario, el liderazgo, los dotes de interaccionar de los chavales, rasgos de personalidad empáticos, conciliadores…para así poder elegir a los capitanes. Es positivo que a parte de los capitanes que elijan el cuerpo técnico, también los jugadores tengan la posibilidad de elegir en votación a otro capitán, ya que de nuevo les estamos haciendo participes del proyecto y no imponiéndoles nuestro criterio. Obviamente el entrenador debe enseñar también a los capitanes a transmitir mensajes, a saber comunicar y esto se trabaja durante los entrenamientos.

 

  • Forma física: La pretemporada es el momento adecuado para sentar las bases físicas del equipo. Por ello ha de estar bien estructurada, pautada y acondicionada a los jugadores. Así como ser de intensidad progresiva para evitar lesiones.

 

  • Aspectos psicológicos: Durante los primeros entrenamientos ya vamos a observar características psicológicas de los jugadores, por ejemplo quién se frustra ante un error, quién se muestra ansioso ante un ejercicio nuevo, quién se muestra confuso ante un ejercicio que no termina de realizar bien, quién se muestra excesivamente activo durante el entrenamiento, a quién le cuesta mantener la concentración…estos aspectos son clave recogerlos y anotarlos, para poder trabajarlos y controlarlos. La comunicación del míster con los jugadores y como les transmita serenidad y calma, como les refuerce, como le de un nuevo enfoque a la situación del chaval, van a ser elementos claves en la salud psicológica del jugador durante la temporada.

 

  • Hablar, hablar y hablar: Es fundamental hablar mucho con el equipo, conocer bien a los integrantes de la plantilla, conocer sus inquietudes, sus motivaciones, sus miedos…ya que de está forma podremos moldear y darle forma al jugador. Si empezamos a trabajar con alguien de quién poco o nada sabemos es probable que no obtengamos resultados.

 

Hay 4 pilares fundamentales en el deporte y en el fútbol, y se debe velar por ellos cada día, pero las bases de los mismos se asentarán durante la pretemporada. Los cuatro aspectos claves que todo entrenador tiene que tener claros con sus equipos es que estos; disfruten y se diviertan con el fútbol, se encuentren bien física y psicológicamente, aumenten y mejoren su rendimiento deportivo y por últimos reciban una formación integral ( técnica, táctica, estratégica y socializadora).

 

Artículo de María Valls

Psicóloga Deportiva CD Castellón-Fundació Albinegra

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