¿Cómo gestiona un futbolista el éxito y el fracaso?

Rocío Pomares – psicóloga deportiva.

Gestionar las emociones que generan los resultados no siempre es fácil. Cuando se pierde, la sensación que invade el vestuario es de gran negatividad si no se sabe actuar. Los jugadores se sienten frustrados, ven el error como algo inadmisible, extraordinario, que no debería ocurrir. El fracaso baja la confianza del equipo y aumenta la presión de conseguir resultados de cara al siguiente partido.

En cambio, cuando se ganan partidos, la mayoría se dejan llevar por la euforia, se sienten en racha, nadie se para a pensar cómo ha conseguido el equipo esa victoria, porque consideran que ganar es lo natural, lo que debe pasar. El éxito  vuelve a repetirse, sin percatarse de analizar lo que ha funcionado y perdiendo información relevan celebra y se espera qte para poder repetirlo en siguientes partidos.

La mayoría de los perdedores se hunden y se quejan ante las situaciones de fracaso, infravalorando su utilidad para aprender. Además, se dejan llevar por las emociones de las victorias, sobrevalorándolas.

En cambio, los equipos ganadores aprenden, tanto de los errores, como de las situaciones que les llevan a la victoria, dando el valor justo a los resultados y sabiendo utilizar cada situación para superarse y mejorar.

Por ello, si queremos aprender a gestionar las emociones y no dejarnos arrastrar por un resultado, es importante analizar lo que los psicólogos llamamos “Locus de Control” que se refiere a las atribuciones que hacemos sobre las razones que nos llevan al éxito y al fracaso.

Para hacer un buen análisis tras cada partido, el equipo puede preguntarse cómo ha ido el G.A.M.E. haciéndose las siguientes preguntas:

  • G. ¿Qué nos ha Gustado de este partido? Incluso cuando se pierde, siempre hay cosas que se han hecho bien. Analizarlas y comentar tras los partidos las buenas ejecuciones y valores demostrados por los jugadores, ayudan a enfocar al equipo en lo positivo y refuerzan la confianza. Además, cuando se gana es importante recordar con el equipo aquello que ha funcionado para volver a repetirlo en el futuro.
  • A. ¿ Que hay que Aceptar? El resultado de un partido no está 100% bajo el control de los jugadores. Hay distintas situaciones que inevitablemente influirán en el juego y no dependen del jugador (el arbitraje, las condiciones del campo, la meteorología, la suerte…). El equipo puede hacerlo todo bien, incluso durante varios partidos, y no conseguir victorias. Por ello es importante aceptar, que hacer todo bien, no garantiza el éxito, pero, sin duda, aumentará la probabilidad de conseguirlo y hará que el equipo duerma con la conciencia tranquila y se sienta satisfecho con el trabajo realizado.
  • M. ¿Qué se puede Mejorar? Si se pierde un partido es imprescindible evitar las excusas que atribuyen el fracaso a factores que no dependen del jugador. Pararse a pensar qué errores dependían del equipo y se podrían haber evitado, es fundamental para mejorar. En caso de obtener una victoria, es también importante analizar qué cosas han influido para conseguirlo y no atribuirlos a “golpes de suerte” o “rivales inferiores”. Ningún equipo gana por casualidad. Almacenar información sobre lo que funciona, situaciones difíciles superadas, la forma en que se ayudaron los jugadores entre ellos… influirán en la atribución del éxito al equipo, mejorará la confianza e influirá en su rendimiento.
  • E. ¿cómo lo vamos a Entrenar? Una vez analizado todo lo que depende del equipo, es importante dejar claras las acciones específicas que se van a entrenar para ponerlas en práctica en próximos partidos. Puede que en el siguiente se cometan errores, pero hay que asegurarse de no cometer los mismos y únicamente repetir aquello que haya funcionado.

No hay que olvidar que la victoria o la derrota son meros resultados que no definen al equipo ni a sus jugadores. El verdadero éxito reside en saber desgranar los resultados y convertirlos en ingredientes claves para crecer.

 

lexus

No hay comentarios