El otro fútbol

 

Ahora que acaba de empezar la temporada en las grandes ligas de fútbol profesional y después de un verano lleno de culebrones mediáticos con trasfondos económicos que rozan la indecencia y que por desgracia todavía no ha terminado, no puedo evitar pensar en esas ligas que van a empezar pronto, las ligas del “OTRO FÚTBOL”, ese fútbol alejado de las cámaras de televisión, los periódicos y los contratos millonarios. Ese deporte, porque éste fútbol sí es solo un deporte, en el que desafortunadamente hay clubes de pueblos y de barrios que se ven obligados a cerrar sus puertas por no tener la posibilidad de costearse presupuestos ridículos comparados con los profesionales, para poder mantener las exigencias federativas, y digo costearse las exigencias federativas porque gente para jugar al fútbol gratis seguro que no les sería difícil de encontrar, mientras tanto, otros pagan cientos de millones de euros por los derechos de un solo jugador en una espiral ascendente que nadie sabe dónde tiene el final. Me provoca tristeza saber que esta temporada la provincia de Castellón no ha podido aportar los 48 equipos que se necesitaban para completar los tres grupos de segunda regional y ha tenido que completar algún grupo con equipos de Valencia, desapareciendo clubes como el CD Segorbe o el CD Catí que organizaba el torneo más antiguo de la provincia.

Hablan en la televisión de que los futbolistas profesionales son enfermos del fútbol, que les apasiona lo que hacen, y yo digo que los verdaderos enfermos del fútbol son los chicos que después de trabajar ocho o más horas salen corriendo de su trabajo con la mochila a la espalda para meterse en el cuerpo dos horas más de entrenamiento prácticamente por amor al arte, ya que si cobran algo a duras penas les cubre los gastos que generan los desplazamientos, ya que deben hacerlos con sus coches particulares, me van a perdonar,  pero si haciendo algo que te gusta se te llena la cuenta bancaria de ceros a la derecha es bastante fácil ser un “apasionado” o un “loco” de lo que haces.

En el “OTRO FÚTBOL” los clubes viven de las aportaciones prácticamente altruistas de empresas locales, (si analizaramos el retorno de la publicidad en estos campos de fútbol este sería poco más que nulo), y de lo que aportan algunas instituciones públicas, (y este es otro tema que también daría para un artículo monográfico), para cubrir los gastos que comporta mantener a un equipo senior y todos los de la base, eso los que pueden tener fútbol base integrado en el club, ya que lo que ingresan de los socios y las entradas es más bien simbólico, y es aquí donde quisiera poner el acento, en la importancia capital que tiene el que la gente de los pueblos y los barrios que les gusta el fútbol acudan a los campos, ya no solo por la vertiente económica, que sin duda sería importante puesto que se trata de una cadena, a más gente en los campos más intereses publicitarios, etc., si no también por la imagen de apoyo que supone para las personas que trabajan en el deporte amateur sin ganar nada más que la satisfacción de contribuir a que se siga practicando un deporte que les apasiona, esta vez sí les apasiona. Tendríamos que aprender mucho en este aspecto de cómo viven el deporte amateur en Estados Unidos, donde hace poco más de veinte años no sabían ni que existía el fútbol, (soccer le llaman ellos), y a día de hoy las universidades más pequeñas ya son capaces de congregar a más de tres mil personas viendo sus partidos, ¿en cuantos campos regionales de nuestro país habéis visto a más de cien personas, y eso un día bueno?, y no hablemos ya de deportes con más tradición como el béisbol o el baloncesto en el que se llenan hasta la bandera estadios y pabellones incluso en el deporte de instituto, sé lo que muchos estarán pensando, estamos de acuerdo, es otra filosofía diferente, pero, ¿porque a nuestros aficionados les cuesta tan poco pagar una suscripción a canales de pago o meterse en un bar a consumir para poder ver un partido profesional y les cuesta tanto acercarse al campo de fútbol regional más cercano? Allí también disfrutarían de un muy buen fútbol, competitivo y emocionante, está claro que la calidad futbolística no es la misma que en la Liga Santander, ¿pero lo habéis probado? La competitividad es máxima y no creáis que no se ve buen fútbol, muy buen fútbol, y encima los que juegan son chavales de vuestro pueblo o barrio, o como mucho, de los alrededores,¿sabéis lo que significa para un chaval de un pueblo jugar viendo las gradas repletas de gente? Que se lo pregunten a cualquier integrante del ACD Peñíscola o Benicarló “B” que vivieron una jornada mágica al final de la pasada temporada con un campo lleno a rebosar en unas gradas en las que se contaron hasta a mil personas, creedme, vale la pena.

Tengo la sensación, y ojalá me equivoque, de que si esto sigue así el fútbol regional tiene mal futuro, con escuelas de fútbol cada vez más enfocadas al negocio y disociadas de los clubes, fijando la vista solo en los grandes con procesos de selección más propios del deporte profesional que formativo y olvidándose de lo más importante que es que los niños se enganchen al deporte, un fútbol profesional cada vez más desfasado económicamente, incluso entre los propios clubes de primera división, con diferencias de financiación exageradas, y unas exigencias federativas cada vez más costosas económicamente hablando.

De todo esto los únicos que pueden cambiar el rumbo son los aficionados, los espectadores, los que convierten un deporte en espectáculo, para que el fútbol regional vuelva a ser lo que era hace años, cuando se llenaban los campos cada domingo,  por eso si estas leyendo esto y te gusta el fútbol no lo pienses y el próximo domingo por la tarde acude al campo de TU PUEBLO, o de TU BARRIO donde juegan los chavales de TU PUEBLO o TU BARRIO, te garantizo que no te arrepentirás, es más, incluso es muy probable que repitas.

Este artículo es de Sergio Farré Robador, colaborador habitual de CASTELLON BASE a quien agradecemos sus aportaciones.

lexus

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