¿Intensidad?…Mejor hablemos de fútbol

Paris St Germain's Marco Verratti (C) scores against Barcelona during their Champions League Group F soccer match against Barcelona at the Parc des Princes Stadium in Paris, September 30, 2014. REUTERS/Benoit Tessier (FRANCE - Tags: SPORT SOCCER)

En los últimos tiempos, se ha colado en los debates “futbolísticos” una
palabra que parece ser la piedra angular de todas las explicaciones para justificar
la falta de resultados positivos de nuestros equipos: la INTENSIDAD. Lo mismo
sirve en el fútbol base que en un equipo de élite. Primero Simeone, después
Zidane y otros, nos han dado a todos los entrenadores una buena excusa para
señalar que el agente causal de la derrota es de otros (los jugadores) y no de
nuestro propio desempeño.
Generalmente, esta palabra se asocia con cuestiones relacionadas con la
(falta de) preparación física o con problemas de (falta de) actitud o motivación,
pero pocas veces se asocia con cuestiones relacionadas con el juego o con una
reflexión sincera sobre cómo hemos preparado ese y otros partidos.
Aprovechando el reciente varapalo sufrido por el Fútbol Club Barcelona en su
visita al París Saint Germain (4-0), me permito rescatar las declaraciones que, a
la conclusión del mismo, hicieron dos jugadores del Barça:
Busquets: “Han sido mejores que nosotros, han jugado mejor y han
hecho un planteamiento táctico mejor que nosotros”. Cuando le
preguntan si ha sido un problema de actitud, responde: “No, ha sido
un tema de fútbol…, han estado mejor tácticamente, han hecho un
plan y nos han llevado donde han querido”.
Iniesta: “La palabra (falta de) actitud nunca me ha gustado y no va con
este equipo. Es cuestión de fútbol, de estar bien colocado, que no te
superen…Nos han superado jugando al fútbol”.
Parece que estos dos jugadores lo tienen bastante claro. Cuando
queramos encontrar excusas o razones que puedan justificar un resultado
adverso me temo que no debemos ir muy lejos; las encontraremos en el juego.
Siguiendo a Castelo (1999), podemos decir que, la organización de un equipo de
fútbol, en lo que respecta a su preparación y desarrollo para poder competir, está
apoyada en tres vértices o planos:
1º.- Plano conceptual: sería el modelo de juego que intenta implantar el
entrenador en función de su concepción del juego y de las particularidades y
especificidades de los integrantes del equipo.
2º.- Plano estratégico: se trataría del plan establecido para un
determinado enfrentamiento, en un determinado momento y ante circunstancias
determinadas. En definitiva, saber aprovechar las supuestas debilidades que
puede tener el rival y anular sus puntos fuertes.
3º.- Plano Táctico: son las decisiones operativas para poder resolver
las situaciones del juego y concretar los objetivos que persiguen el plano
conceptual y el plano estratégico.
Y en este último punto (Plano Táctico), es donde suelen estar las
carencias que luego se tratan de justificar con palabras como la que nos ocupa:
la intensidad. Y no digo yo que este vocablo no se pueda utilizar o que no tenga
un significado aplicable al mundo del fútbol. Pero si lo tiene, desde luego que no
es con la orientación que la mayoría de la gente le da. Debería ser entendida
como la define Luís Prado: “Intensidad es estar concentrado durante todo el
partido y maximizar el número de decisiones óptimas. El resto es pervertir la
palabra…”. O como la define Alberto Egea: “La intensidad es responder de la
mejor manera posible en el menor tiempo posible a un problema del juego
que se ha previsto y se ha entrenado antes” (TTR nº 21. La intensidad en el
fútbol). Y aquí sí que tenemos la clave del problema. Se trata, como se apunta
en las definiciones anteriores, de “maximizar el número de decisiones óptimas”
que han de tomar los jugadores durante la práctica. O, como cita la segunda
definición de “responder de la mejor manera posible… a un problema del juego
que se ha previsto y se ha entrenado antes”.
Los entrenadores, periodistas y público en general, desvían el concepto
de intensidad hacia el plano condicional o actitudinal, cuando el problema es
conceptual. Es decir, intensidad es estar concentrado durante todo el partido y
decidir correctamente en cada momento, pero conforme a un plan establecido y
entrenado previamente. No vale con que en la charla pre-partido o durante la
semana se expliquen las intenciones. No, responde a un trabajo operativo y
desarrollado durante un tiempo, con tareas adecuadas que persiguen unos
objetivos determinados y en las que los mismos se repiten con frecuencia
(principio de las propensiones). Además, se necesita coherencia entre lo
entrenado y lo que pretendemos llevar a la práctica. Y un punto más, el simple
hecho de entrenar con balón, no vale. En muchos casos, “el entrenamiento con
balón suele ser un medio para simular el entrenamiento físico. Se camuflan
objetivos físicos incluyendo el balón” (Rui Faria), estando las tareas propuestas
vacías de contenidos o alejadas de la lógica del fútbol. Se trata de fomentar las
decisiones operativas que servirán para resolver de la manera más eficaz posible
las situaciones del juego que prevemos que se pueden dar durante el partido
(dentro de la imprevisibilidad inherente del mismo).
Por tanto, si vamos a utilizar la intensidad como justificante de nuestros
“fracasos” que sepamos que, en realidad, deberíamos dirigir nuestra mirada
hacia las entrañas del propio juego. Él nos enseñará las verdaderas carencias
que tenemos, que nuestro equipo mostró en el plano táctico, ya que la intensidad
está íntimamente ligada a ese plano conceptual de principios y sub-principios del
juego, a la concentración para la ejecución de esas acciones en situaciones del
juego que se han previsto y se han entrenado anteriormente conforme a un plan
establecido. Es decir, y terminamos con una nueva cita de Rui Faria, “el secreto
está en saber estar, saber hacer”. Es ese “saber hacer” lo determinante de este
juego. Así que, si la derrota tuviera una sola causa (cosa poco probable), sería
más un problema de APTITUD que de ACTITUD.
Santi Parra.
Técnico Deportivo en Fútbol.
Actualmente entrenador en C.D. Roda (Castellón)

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