Normas no escritas en los clubs contra la violencia en el fútbol base

 

Por desgracia, lo estamos viendo día a día en los terrenos de juego y a través de prensa. ¿Qué está pasando en el fútbol base?, ¿qué nos está pasando a los padres, abuelos, familiares? Se supone que el deporte es una manera más de educar y formar a nuestros hijos. ¿Qué le estamos enseñando a nuestros hijos? Pepu Hernández, el seleccionador que llevó a España a ser campeona del Mundo de baloncesto dice: Los niños aprenden muchas cosas por imitación. Esto se aplica a los buenos ejemplos, pero también a los malos. El técnico advierte que los padres corremos el peligro de ser “tóxicos” para nuestros hijos si les presionamos en exceso.

Llevo muchos años con mis hijos por los terrenos de juego y creo que, por desgracia, he visto casi todo. Si nos ven gritando al equipo contrario, faltando el respeto a los árbitros, criticando a los entrenadores… ¿qué valores les estamos trasmitiendo?

Analizando los diferentes Clubs por los que han pasado mis hijos, he observado –y quede claro que esto es una reflexión personal- que a pesar de que los padres somos siempre los mismos, dependiendo del Club en el que juega tu hijo los comportamientos paradójicamente sí que varían. Me refiero a que cuando tu hijo llega a un Club de los llamados de élite, a los que sus primeros equipos militan en primera división o aquellos que presumen de ser una de las grandes canteras, parece que hay una norma no escrita por la que el comportamiento de los familiares es diferente, por lo menos en referencia a la forma de comportarnos públicamente, luego ya en la privacidad familiar, cada uno actuará como crea conveniente. Este comportamiento, ya no se manifiesta en gritos a los contrarios, falta de respeto a los árbitros y críticas a los entrenadores. ¿Por qué esas diferencias? En mi humilde opinión la única diferencia es que en estos llamados Clubs de élite, si se observan comportamientos negativos que puedan dañar la imagen de la entidad, los cortan de raíz y al final el perjudicado debido a estas acciones es el jugador. No hace falta decir que para que este feedback cale en todas las partes implicadas no solo puede centrarse en los padres y los jugadores sino dentro del propio club también se deben ‘imitar’ esos respetos de los que habla Pepu Hernández, desde el presidente hasta el utillero pasando por todos los estamentos del club.

Artículo de Javier Estrada.

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