Respetemos la figura del árbitro

 

Hace unas semanas, mis sobrinos de 7 y 4 años, acudieron por primera vez a presenciar un partido de fútbol en directo. Era un partido de la categoría Juvenil División de Honor.

El mayor de 7 años, estaba atento al juego y seguía con máxima atención cada jugada y como iba desarrollándose el partido.

Al pequeño, de 4 años, le llamó poderosamente su atención “ese señor con un silbato y sus amigos que levantar la bandera”. Obviamente se refería al árbitro y los linieres.

Me preguntó “Tía, ¿Por qué no paran de silbar y levantar las banderitas?”, yo le expliqué  que el árbitro es una figura fundamental en el fútbol, que se encarga de hacer cumplir la normativa y el reglamento, y está en el campo para que haya juego limpio y deportividad en el terreno de juego.

Ante mi explicación, mi sorpresa fue su contestación, por cierto totalmente lógica, cargada de razón y verídica “Tía, pero si esos chicos que juegan al fútbol  ya son mayores y ya saben lo que se puede hacer o no, no sé porque tiene que estar el señor del silbato”

Durante los 90 minutos que duró el encuentro, no conseguí convencer a mi sobrinito de la figura del árbitro, pues su argumento era realmente aplastante. Así que este acontecimiento, es la base del artículo.

El árbitro es una figura imprescindible en el fútbol.

Hace unos años, cuando nos referíamos a los agentes adultos implicados en la formación integral y desarrollo del deportista contábamos con padres y entrenadores, actualmente también se incluye a árbitros y directivos.

Figura controvertida, cuestionada, insultada en ocasiones, poco respetada en general. Pero ¿Realmente se conoce la formación del colegiado, su preparación, el extenso y cambiante reglamento que han de aplicar y la presión a la que están sometidos?

Para documentarme, me entrevisto con el colegiado Don Enrique Panadés Díaz, árbitro de fútbol base.  “Un árbitro para poder pitar debe superar unas pruebas físicas obligatorias, así como un examen teórico sobre las reglas del juego”.

Si desean conocer el extenso reglamento arbitral pueden consultarlo en la página de la FFCV (Federación de fútbol de la Comunidad Valenciana). Se trata de un manual bastante denso en el que se contemplan un total de 17 reglas con todas sus variantes, por ejemplo de la primera regla (El terreno de juego) hay 13 variantes a tener en cuenta. En total hay 17 reglas y 72 variantes de las mismas.

A nivel psicológico, lo más asombroso es la capacidad de decisión que han de tener para sobre siempre aspectos trascendentes y que pueden cambiar el curso de un partido, decidir en segundos.

Se equivocarán en ocasiones seguro al igual que todos nos hemos equivocamos. Pero lo realmente preocupante es que no todos somos humillados o increpados al equivocarnos en nuestro trabajo, como comenta Enrique Panadés “todo el mundo sabe de fútbol, y es muy fácil estando sentado en la butaca arbitrar y por ende criticar o discrepar al árbitro. Recuerdo amargamente un partido en el que al finalizar el encuentro y entrando al túnel de vestuarios fui insultado y escupido por parte de la grada”

“Actualmente tardo más en decidir si pitar o no sobre una jugada dudosa, para así poder aplicar con más serenidad y de forma más justa el reglamento, aunque esto también me lo critican algunos espectadores”

En ocasiones, me planteo si estamos condenados a no entendernos todos los agentes implicados en el fútbol, pero por otra parte quiero confiar en que, recibiendo todos una correcta formación sobre las funciones de cada uno y llevando los valores deportivos por bandera como el respeto, la tolerancia, el juego limpio, no hacer trampas…todo sería más sencillo.

Considero que Ander Herrera, jugador del Athletic de Bilbao dio un ejemplo de deportividad en el año 2013 tras un encuentro contra el Getafe, cuando reconoció visiblemente afectado lo siguiente “Nos quejamos siempre de los árbitros, y después intentamos engañarlos. Pido perdón. No lo volveré a hacer”.

Ander Herrera reconoció esto tras simular una caída en el área para provocar un penalti inexistente.

Considero que si somos todos más honrados y honestos, haremos más sencilla la labor arbitral y así este colectivo podrá trabajar sin tanta presión.

Recuerden, que ante todo son seres humanos, y que como todas las personas tienen derecho a equivocarse, pero sobre todo que tienen padres, madres, hijos…que sufren y muchísimo cuando son humillados.

Realmente, es tan sencillo como dice mi sobrinito, los jugadores ya saben lo que hay que hacer y lo que no, y por extensión, madres, padres, entrenadores, aficionados y directivos.

Artículo de María Valls

Psicóloga Fútbol Base CD Castellón

Colegiada 13910

 

lexus

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