Sobreproteger es desproger: La influencia en el Fútbol Base

Artículo de Santi Expósito. Maestro especialista en Educación Física y Entrenador Nacional de Fútbol.

Introducción:

Siempre se habla que los extremos son malos en cualquier ámbito de la vida, que lo apropiado es el término medio. Pues bien, en el tema educativo de los niños y jóvenes hemos pasado de una época de absoluta opresión a otra de excesiva protección, y ambas son perjudiciales, lo malo es que una goza de mala crítica y la otra no, es decir, una está mal vista y la otra no, por lo que ésta última disfruta de “buena prensa” y campa a sus anchas, pudiendo llegar a ser más perjudicial debido a que no tiene frenos sociales y se expande con libertad y actúa con total impunidad. En una época de innumerables “buenismos” como la actual, este tipo de educación está sembrando un futuro inquietante para nuestros menores.

Ambos extremos de estilos de educación son perjudiciales y no hemos sabido frenar ya que nos alejábamos de un extremo negativo y sin parar en el término medio, nos hemos metido en el otro extremo, también negativo.

En un extremo, aparece el antiguo estilo autoritario con un exceso de presión, castigos, privaciones, normas rígidas, … para conseguir que los hijos hagan las cosas por la fuerza que merman la autoestima y las potencialidades de los niños y jóvenes, la autoestima familiar y provocan un desarrollo emocional incompleto y con cierto resentimiento.

En el otro extremo, tenemos el actual estilo sobreprotector. Es evidente que el instinto humano de protección natural no es negativo, pero se ha desarrollado un modelo extremo de enseñanza que se basa en la incansable supervisión sobre los niños, a veces conocida como “hiperpaternidad”. Y es que el intentar protegerles demasiado o allanarles siempre el camino puede tener consecuencias negativas en ellos. Esta nueva “hiperpaternidad” ve a los hijos como seres intocables.

Ojalá pudiéramos crear un mundo sin piedras en el camino donde todo fuese más fácil, pero la realidad no es así, por lo que los niños deben aprender a caer y levantarse ante las piedras y dificultades del camino, ya que de otra forma no llegarán a ser autosuficientes y sufrirán más de lo necesario.

Algo muy habitual en nuestra sociedad es que durante muchos años los padres no han tolerado bien el exceso de protección de los abuelos con los nietos, pero es que ahora es en el propio hogar donde se les sobreprotege. Incluso hemos llegado a unos extremos donde esta corriente educativa ha llegado al corazón de la acción educativa: el colegio. Y es que hoy en día hasta en la escuela se ha desautorizado la figura del maestro, que se encuentra totalmente aislado e indefenso. Los niños pueden hacer lo que les da la gana y no les pasará nada, porque tienen detrás a sus padres, quienes les protegen de lo que sea, incluso denigrando al profesor. Por supuesto hay muchos padres encantadores que educan muy bien, pero desgraciadamente existe ya un alto porcentaje del otro estilo de padres.

El excesivo respaldo de los niños, hace que crezcan sin autonomía, inseguros, frecuentemente con baja autoestima, con muchos derechos y sin ningún deber, con muchos miedos (ya que no han tenido la oportunidad de enfrentarse a muchos de ellos), con cero tolerancia a la frustración, …. y con ninguna capacidad de aceptar y tolerar a aquellas personas que conocedoras de lo educativamente correcto para ellos les exijan esfuerzo, capacidad de superación, aceptación de normas y límites, …. Y todo ello se convierte en una BOMBA de alto riesgo para cuando esos niños sean personas mayores y tengan que encarar una vida llena de responsabilidades y de momentos buenos pero también momentos no tan buenos.

Debido al anterior estilo opresor, se ha llegado al extremo de educar a los niños sólo en derechos y no en valores, y no aceptan nada que les suponga esfuerzo y dar de su parte. No hay más que darse una vuelta por los pasillos de los propios colegios, y podremos observar cientos de carteles de derechos de los niños pero ninguno de sus obligaciones y deberes.

Se les está haciendo creer a los niños y jóvenes que son el centro del universo, que pueden hacer todo lo que quieran sin que tenga ninguna consecuencia. Se les está transmitiendo un mundo irreal, porque no les enseñamos a manejar la frustración y a valerse por sí mismos. Una de las peores consecuencias es que se convierten en personas muy inseguras, con mucho miedo, que incluso llegan a utilizar la violencia para conseguir las cosas cuando no las tienen. Y no es nada nueva la noticia, que están creciendo de forma alarmante las denuncias de padres a sus propios hijos por maltrato de estos últimos hacia los padres….

 

En general, la sociedad tiene buenas intenciones, nunca antes nos hemos preocupado tanto por la educación, pero nunca antes hemos estado tan despistados en ella.

 

Influencia en actividades deportivas: Sobreprotección en Fútbol Base

No sólo esta ocurriendo este hecho en la familia y en la escuela, sino que se ha metido de lleno en las actividades deportivas, como es el caso del fútbol.

Por supuesto, habría que dar por hecho y partir de la base que los directores deportivos seleccionan a entrenadores-formadores con la suficiente formación personal y académica para dejar a su cargo a niños y jóvenes. Sean profesionales del fútbol base o no deben contar con la suficiente formación y sentido común. Y aclaremos que lo que entiendo aquí por profesional en fútbol base no es vivir de ello ni tener los títulos correspondientes, sino contar con la suficiente formación y experiencia para saber lo que haces en cada momento.

Hoy en día, el entrenador debe tener mucho cuidado con sus decisiones y exigencias, porque puede ganarse el rechazo de padres debido a que “exige” a sus hijos, los cuales pueden generarle incómodas dificultades. Aclarar que cuando hablo de exigencias me refiero a algo tan lógico y de sentido común como exigir para mejorar, y en hacer ver que en el esfuerzo está el progreso. Y el principal problema no está sólo en el rechazo, sino en el freno que dicho rechazo puede ocasionar al proceso de enseñanza-aprendizaje de esos chicos.

En algunos casos, se está viendo el paso de un extremo a otro. Pasamos de antiguos entrenadores con métodos casi militares y poco comprensivos a entrenadores que empiezan a sobreproteger a los niños (quizás producto de este tipo de educación en sus casas o por contagio de esa corriente sobreprotectora) con el grave perjuicio que ello les produce. Ni un extremo ni el otro, pero hay que tener claro que el actual estilo sobreprotector comienza a producir jóvenes jugadores indefensos, reacios al esfuerzo, bloqueados ante la exigencia, poco tolerantes a la frustración, y que les cuesta adaptarse a una formación basada en valores.

Este tipo de jugadores llegan a ver a sus compañeros como rivales, porque juegan en su puesto, porque se quedan sin convocar para un partido y ellos van, porque disponen de más minutos de juego, …. Y todo ello por una visión sumamente egoísta e individual que rompe con las base de todo deporte en equipo.

Nos podrá gustar más o menos, pero no podemos obviar que tanto el fútbol como la vida, se componen entre otras muchas cosas de aspectos tan importantes y necesarios como exigencia, esfuerzo, tolerancia a la frustración, ….

Por lo tanto, es fácil comprender que desproteger a un persona para la vida en su formación está muy lejos de lo que se puede entender por querer ayudarla y beneficiarla. Eso sí, es muy fácil ser “colega” de los niños y obtener así su aprobación, pero desde luego ayudar no les ayudamos para su futuro y les desprotegemos de recursos básicos para no sufrir posteriormente. A veces parece que hay personas que requieren el cariño y aprobación de los chicos para tapar sus propias carencias, cuando en realidad, les están desprotegiendo para su futuro.

Como muy bien dice el prestigioso juez de menores de Granada, Don Emilio Calatayud, un padre no puede ser “amigo” de su hijo porque entonces lo deja huérfano. Un padre debe de poner límites y normas a su hijo y no puede ser su colega. En la misma línea, ni profesores ni entrenadores deportivos pueden ser “colegas” de los niños, porque indirectamente los debilitan. Quede claro que sin duda los padres, profesores y entrenadores han de tratar con el cariño apropiado a los niños y velar por su cuidado, pero no caer en la sobreprotección.

 

Por cierto, y aprovechando la reseña efectuada, padres, profesores y entrenadores, deberían ver alguna de las conferencias de Don Emilio Calatayud, ya que es un experto en educación que nos aporta mucho sentido común (https://www.youtube.com/watch?v=C8W_1apACsU).

 

En el caso del fútbol base, el entrenador-formador debe tratar con el suficiente tacto y cariño a sus jugadores pero a su vez debe colaborar en su formación educando en valores como el esfuerzo, debe enseñarles conceptos futbolísticos, debe enseñarles normas de comportamiento de convivencia y de trabajo en equipo, debe aportarles mucho sentido común, debe reforzar y priorizar el esfuerzo en los estudios, debe inculcar hábitos saludables, debe educarles en el respeto y en la deportividad, etc.

 

Ser padre o entrenador “colega” es muy fácil porque no hay conflictos con los chicos, pero descuidamos su educación y perjudicamos su futuro. En los pequeños detalles diarios está la clave, pueden parecer pequeñas tonterías, pero no les damos la importancia que tienen en la estructura mental que desarrolla el chico. Si le permitimos hacer “cosas de mayores” con cierta edad, si le reímos todas las gracias, si no les decimos nunca que NO, etc … les estaremos desprotegiendo y a la vez creando seres que luego incluso se pondrán en nuestra contra cuando intentemos corregirles de forma tardía.

 

Por favor, sentido común (que con frecuencia está siendo el menos común de los sentidos).

 

 

Santi Expósito

Maestro especialista en Educación Física

y Entrenador Nacional de Fútbol.

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