Claudio Ríos / Castellón
Nuevo fin de semana que trae el cierre de muchas ligas del futbol base de Castellon En este caso, toca hablar de la plantilla del alevín de segundo año del C.E. Vila d’Onda.
El conjunto ondense se proclamó campeón de su liga en la Segunda Alevín de segundo año tras imponerse por un contundente 0-6 al C.D. Drac de Castellón ‘B’. Dependían de si mismos para lograr el campeonato, y así lo hicieron. Con 41 puntos y 98 goles a favor, los de Onda culminaron una campaña sobresaliente y revalidaron el éxito conseguido la pasada temporada, cuando este mismo grupo se alzó con la liga en categoría alevín de primer año.
“Los chavales han salido a tope y no han parado en ningún momento, se merecían ganar el partido y la liga”, explica Eric Baena, primer entrenador del equipo, tras certificar el campeonato. Un título que llega después de unas últimas semanas exigentes para el grupo. “Lo hemos gestionado con normalidad, veníamos de una mala racha y al final hemos conseguido remontar”, añade el técnico.
La fuerza de un grupo campeón
Más allá de los números, uno de los factores que mejor explica el éxito del Vila d’Onda es el bloque creado entre jugadores y entrenador, los cuales llevan dos temporadas creciendo juntos. Ambos han compartido un camino que ya les ha llevado a celebrar dos campeonatos consecutivos, algo poco habitual en categorías de formación. «La clave ha sido la unión del equipo, tanto de los padres como los niños”, explica Baena. Una conexión que ha permitido al grupo superar momentos complicados y mantener la regularidad necesaria para terminar en lo más alto de la clasificación.
El técnico también destacó el papel de las familias, fundamentales para construir el entorno adecuado en el que los jugadores puedan desarrollarse tanto dentro como fuera del terreno de juego. Esta unión se ha convertido en una de las señas de identidad de este equipo.
Mucho más que ganar partidos
Sin embargo, en el fútbol base los títulos son solo una parte del camino. Desde el cuerpo técnico tienen claro que la formación va mucho más allá de los resultados. “Los resultados es lo último que miramos, nos centramos en los valores y que aprendan a competir, pero sobre todo que disfruten”, señala Baena. Una filosofía que ha acompañado a este grupo durante las dos temporadas en las que han compartido vestuario. El entrenador reconoce incluso haber aprendido de sus propios jugadores durante este proceso: “Me han enseñado más a mí que yo a ellos, la forma en que te admiran y que quieren aprender de ti es lo más bonito que hay”.
Con dos ligas consecutivas ya en sus vitrinas, esta generación del Vila d’Onda se lleva algo más importante que los trofeos. “El celebrar dos ligas seguidas se lo van a quedar para siempre, pero también con el grupo y la familia que hemos formado”, concluye Baena. Un recuerdo que, independientemente de lo que ocurra en el futuro, permanecerá para siempre en la memoria de todos ellos.
















