Cómo formar en un partido con 60 puntos de diferencia

Juan Ángel Martínez / Benicarló

El pasado viernes 29 comenzó la jornada 26 del grupo 1 de preferente alevín de segundo año. El Villarreal C.F, líder con 73 puntos a día de hoy, visitaba el feudo del Benicarló BF, que necesitaba. 60 puntos separan a ambos, aunque en estas categorías lo que menos importa son los goles, los puntos o las estadísticas. Lo que interesa es ver cómo se forja un futbolista, cómo se pule a un futbolista desde niño o cómo se trabaja la competitividad sin descuidar el respeto. El líder ganó 0-15 y sólo necesita ganar la semana que viene para cantar el alirón. No obstante, el proyecto groguet va más allá de los puntos.

«Estando en una cantera de alto rendimiento, el objetivo es que los chicos mejoren. No podemos obviar que el objetivo es que la gran mayoría de ellos, o los que puedan, lleguen al primer equipo. Esa es la base», explicaba Hodei Jiménez, entrenador del equipo. «Luego la liga para nosotros tiene un factor competitivo porque no dejamos de ser una cantera de alto rendimiento e intentamos siempre hacerlo lo mejor posible, respetando al rival, a la categoría y demás», aclaró. «Pero, evidentemente, nuestro objetivo no es competir aquí, sino contra otras canteras de alto rendimiento, para eso formamos a los chicos».

Cuando un club de esta magnitud se enfrenta a clubes más modestos, preguntarse cómo afrontan los partidos los jugadores es una pregunta bastante recurrente. Y lo es por ver, precisamente, si un futbolista de 11 ó 12 años sabe mirar más allá del escudo. «Nosotros, independientemente de contra quién juguemos, hacemos un plan de partido. Es decir, enfoquemos todos los partidos desde el mismo punto de partida porque, creemos, es la mejor manera para mostrar respeto al rival. Más allá del nombre del equipo hay que plantear un partido y que los niños tengan un objetivo que cumplir», confiesa el míster. Además, para que no existan bajones de ritmo durante el encuentro, el cuerpo técnico del Villarreal C.F. crea objetivos de competitividad durante los 60 minutos para que los futbolistas tengan alicientes hasta el final.

Pese a los buenos números de los visitantes (25 partidos jugados, 24 victorias, 1 empate y 0 derrotas; 210 goles a favor y 12 en contra), los malos momentos suelen venir de la mano de malos resultados. Quizá no en este campeonato, pero sí en otros torneos. Es en ese momento cuando aparecen las emociones. Unas emociones con las que se debe lidiar independientemente de la edad. «No podemos obviar que son niños. Hacen cosas de adultos pero no dejan de ser niños. Lo que intentamos es eso, hacerles entender la situación en un contexto en el cual ellos estén más calmados y ayudarles a reflexionar. Que se pillen calentones es normal pues no dejan de ser niños, pero hay que intentar que reflexionen desde un entorno más tranquilo», apunta Hodei Jiménez.

Todos recordarán el abultado marcador final, pero en el proceso del día a día, el trabajo y el respeto por parte de los dos equipos será vital. El C.F. Benicarló, a pesar de la diferencia de puntos con su rival, salió a jugar el balón desde atrás, tratando al visitante como a cualquier otro. Y es ahí cuando se aprecia un máximo respeto en este deporte. Los escudos ganan partidos, pero no campeonatos. Para eso se necesita trabajo, competitividad y calidad en todos los ámbitos. Una fórmula que parece tener este Villarreal C.F.

lexus

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