Cómo ha cambiado el fútbol base: Todo es normal cuando arranca el partido

Aarón Siles / Castellón

Este fin de semana ha producido la vuelta de las competiciones oficiales del fútbol base valenciano. Las ligas juveniles y las competiciones autonómicas cadetes e infantiles han sido las primeras en dar el pistoletazo de salida.

El infantil A del CD Castellón fue de los primeros equipos en entrar en competición. Pudo lograr la victoria en su primer encuentro que le enfrentó contra el Patacona CF a las 10:30 en el Parque Sindical. El ambiente previo fue especialmente diferente a lo que era costumbre. En los alrededores del campo solo había silencio, los padres tienen vetado el acceso a la instalación más allá del bar, desde donde es imposible ver el terreno de juego.

Otra de las novedades que ocasiona nueva normalidad son las charlas previas al partido. Antaño estas tenían lugar en la intimidad más absoluta que ofrecen los vestuarios, ahora se producen en los banquillos, con ambos combinados formando círculos frente a sus banquillos para escuchar las charlas previas del entrenador, siempre y cuando el campo no esté ocupado por un partido anterior. Como pasó durante los primeros minutos de la segunda parte del encuentro de los infantiles, los equipos cadete del CD Castellón y del Patacona CF tuvieron que buscarse un lugar apartado y con sombra para poder realizar su reunión previa al inicio del choque. También los técnicos se han visto en la necesidad de adaptar su material. Cada vez son más los que llevan consigo pizarras portátiles con el fin de ofrecer explicaciones tácticas más visuales para los jugadores.

Los calentamientos discurren como hasta ahora era habitual, ambos equipos disponen de su mitad de campo, los jugadores titulares realizan sus activaciones previas, sus posesiones y para acabar sus finalizaciones, al tiempo que los porteros llevan a cabo sus calentamientos específicos. Por su parte, el trío arbitral realiza sus ejercicios en una banda del verde.

Los últimos compases del partido también han visto alterada su dinámica habitual. Los familiares de los jugadores comienzan a asomarse a las vallas que rodean la instalación para poder observar el encuentro. Los equipos ya no salen juntos, los 22 jugadores se disponen directamente en sus respectivas mitades del terreno de juego y los pasamanos han quedado aparcados hasta nueva orden.

En la zona técnica la imagen también es diferente. La distancia de seguridad reina entre los suplentes y estos hacen uso de la mascarilla. Algunos se ven forzados a sentarse en los bancos situados al lado de los banquillos porque con la separación no hay asiento para todos.

Sin embargo, una vez el árbitro ordena el inicio del partido, puede apreciarse que todo lo que acontece dentro del césped es tal y como lo era antes. La tensión, la competitividad y el alto nivel de un partido de Liga Autonómica están ahí. Ambos combinados realizan todo cuanto pueden por decantar el lance a su favor. Pueden verse choques, disputas por balones divididos, marcajes férreos y jugadores abrazándose cuando su equipo anota un gol. Cuando el esférico echa a rodar el fútbol recupera su normalidad.

lexus

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