Cómo premiar el esfuerzo de nuestr@ hij@

 

En este artículo vamos a tratar de ver que tipo de “premios” o incentivos podemos dar a nuestros hijos cuando se esfuerzan. Se trata de una continuación a nivel más práctico del segundo artículo publicado en la sección “las familias y el fútbol” en el que tratábamos la cultura del esfuerzo y como inculcarla desde las familias en nuestros pequeños.

Como comentábamos anteriormente, el esfuerzo es uno de los valores importantes que puede adquirir un niñ@ cuando juega fútbol, siempre teniendo en cuenta, que su esfuerzo no es con el fin de ser los mejores, sino con el fin de mejorar ellos mismos y crecer, cada uno, dentro de sus posibilidades.

Cuando hemos conseguido que los pequeños futbolistas den lo mejor de sí mismos, ¿Qué debemos hacer las familias? En primer lugar, ser conscientes de cuando llega ese momento. Es muy probable que nuestro hijo nunca sea un buen jugador de fútbol, de hecho, es lo que se deberíamos esperar. Pero es prácticamente seguro que, si realmente le gusta el fútbol, lo disfrutará y será muy feliz jugando. Y destaco la palabra prácticamente, porque hay una serie de factores que pueden ver afectada esa afirmación, entre ellos y fundamentalmente, está la presión externa. Esta presión viene de diferentes partes y una de ellas es su entorno familiar. A veces, les presionamos de manera que le damos una importancia elevada a los resultados que obtienen, es decir, hay niñ@s que se esfuerzan muchísimo y dan todo lo mejor de si y no juegan bien al fútbol, pero se esfuerzan por hacerlo bien. A veces, cuando son muy pequeños 6-7 años, en los partidos se quedan muy parados (recordar que juegan contra niños que no conocen, madrugan, juegan en campos desconocidos y delante de mucha gente, etc…). Como adultos no somos capaces de darnos cuenta, de que el hecho de que quieran jugar esos partidos y se diviertan, aunque a nosotros nos parezca que no hacen nada, realmente ya es un gran esfuerzo para ellos estar allí. Ese es el momento que debemos ser capaces de reconocer. Pero, a veces, como no lo hacen tan bien como los demás o no marcan goles, o no consiguen balones divididos, lo vemos desde fuera como un fracaso, cuando no debería ser así. Tenemos que tener en mente, como familia, que los pequeños juegan al fútbol para divertirse, hacer deporte y adquirir valores, el resto no importa. Una vez eso lo tenemos claro y somos conscientes que, si se están esforzando, se lo debemos transmitir a ellos, con nuestras palabras, gestos y acciones. Si ellos ven que estamos orgullosos de su trabajo, será la mejor recompensa que les podemos dar. Ya que, si somos capaces de hacerles entender que ser el mejor no es el objetivo, sino que el objetivo es que saquen lo mejor de ellos mismos y disfruten, ellos dejarán de tener presión (al menos por nuestra parte) y lo disfrutarán mucho más y lo harán mucho mejor.

Una vez con el objetivo claro, ¿cómo lo premiamos? Hay diferentes maneras, y cada uno dentro de su manera de ser y la de sus hij@s debe adaptarlo, pero desde mi punto de vista el mejor premio es sentirnos orgullosos y hacérselo notar. Acompañarlos en su crecimiento como futbolistas y animándolos en cada paso hacia delante. Como comentamos en el segundo artículo, cuando un nin@ se esfuerza siempre irá a más. Olvidarnos de ser unos padres Hooligans y no dejar que nos ciegue la pasión y la locura que se vive generalmente en los partidos, no olvidarnos que son niños y que no pasa nada si no ganan, tampoco si no les sale bien un partido, es simplemente un juego y debe seguir siéndolo.

¿Y si no se esfuerza, que hacemos? En primer lugar, intentar motivarlo, hay muchos métodos, algunos los hemos tratado en artículos anteriores, otros los iremos viendo a lo largo de la temporada. Si aun así vemos que el niñ@ no es feliz y no disfruta, plantearnos la posibilidad de si realmente está en el equipo o en el deporte adecuado para él.

Artículo firmado por Nuri D en la sección “Las familias y el fútbol base” en la web www.castellonbase.com

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