Claudio Ríos / Castellón
El final de temporada se encuentra a la vuelta de la esquina, y con él, empiezan a definirse los campeones de cada competición. En este caso, el protagonista es el Benjamín ‘B’ del Primer Toque, que el pasado sábado 23 logró proclamarse campeón de la Segunda Benjamín de segundo año a falta de una jornada para el final. El conjunto castellonense certificó el campeonato tras imponerse por 5-2 al United Vinaròs. Con este resultado, alcanzaron los 39 que le dan una ventaja de 5 respecto al segundo, el Club Almenara Atlètic.
Más allá de los números, el equipo ha conseguido mantener una línea muy regular durante toda la campaña, lo que les ha permitido depender de sí mismos en todo momento. “El equipo ha estado a la altura, compitiendo a un gran nivel y gestionando a la perfección las emociones en un día donde por momentos se puede volver algo difícil”, explica Miguel Giner, entrenador del equipo. Pese a la importancia del partido, el entrenador reconoce que afrontaron la semana con relativa tranquilidad. “Hasta ayer no sabíamos que hoy podíamos ser campeones, pero aun así llevamos varias semanas con la idea en la cabeza y pese a no ser el objetivo principal nos ha servido como incentivo para seguir mejorando hasta el final”, comenta.
Un grupo que no ha dejado de crecer
Este triunfo no ha sido fruto de la casualidad, ya que destacan el crecimiento constante que ha atravesado el equipo a lo largo de toda la temporada como una de las claves para lograr el título. “El trabajo día a día de todo el equipo, entrenamiento a entrenamiento se han ido superando y la mejoría ha sido muy notable”, asegura Giner. Además, el técnico considera que este equipo ha sabido encontrar un equilibrio esencial para competir cada semana. “Ha habido una mezcla entre calidad, intensidad y ambición”, señala.
Formar antes que ganar
El resultado en categorías tempraneras no es lo único importante. Desde Primer Toque han intentado mantener un enfoque que se centra en el aprendizaje y la formación de los niños por encima de la clasificación. “El enfoque metodológico del equipo no ha sido en ningún momento resultadista, hemos primado en todo momento la formación. Dando mucha importancia a que el equipo aprenda y disfrute mucho haciéndolo”, explica el entrenador. Esa idea también se refleja en la manera de trabajar durante la semana. “Al final son niños, si no disfrutan de lo que están haciendo todo lo que hacemos pierde sentido. Eso lo conseguimos con un balance adecuado entre exigencia y diversión”, añade. Tras una temporada muy completa, Miguel Giner se queda especialmente con la evolución del grupo tanto dentro como fuera del campo. “Lo que más me enorgullece es el trabajo y la evolución que han demostrado estos meses, destacando la gran mejoría del equipo en el aspecto emocional”, concluye.

















