El fútbol base en Castellón durante la posguerra (y II)

 

  PRIMERA INSTALACION POLIDEPORTIVA CASTELLONENSE

Aunque el CD Castellón jugaba sus encuentros de fútbol en el viejo campo del Sequiol situado en la Calle Herrero, aquella añorada instalación tan solo servía para la práctica del fútbol. Por aquellos años también existían unas antiguas pistas de tenis en la Avenida de Villarreal y algunos terrenos donde se disputaron partidos de fútbol de los primeros equipos castellonenses que surgieron con anterioridad a que el conjunto albinegro llevara el nombre de nuestra provincia y su capital; pero la primera instalación polideportiva fue el Estadio Castalia, promovida por el Movimiento, cuyo jefe provincial, el Gobernador Civil camarada Andino, en contra de la opinión de la mayor parte de los castellonenses que preferían viviendas sociales, decidió que sobre unos terrenos municipales situados en la Avenida de Benicasim, esquina a la Calle Huesca y limitada por el Río Seco en su linde norte, se construyera un Estadio, siguiendo las directrices del Jefe Nacional de Deportes: general Moscardó.

Una vez inaugurado el denominado Estadio Castalia el día cuatro de noviembre del año 1945, se le concedió la gestión del mismo al Frente de Juventudes. En sus instalaciones podía practicarse: fútbol, atletismo en una pista de ceniza de seis calles, balón–cesto, balón–volea y balón–mano en dos pistas ubicadas en el linde este y oeste del campo de fútbol, hockey sobre patines en una pista situada en la parte trasera de la grada de preferencia, tenis en dos pistas de tierra junto a la Avenida de Benicasim y natación en una piscina de 33 metros de longitud. A pesar de todo y quizá porque las gradas quedaban separadas de los espectadores por la pista de atletismo, el primer equipo de la ciudad, es decir: el CD Castellón, continuó jugando sus partidos oficiales en el campo del Sequiol.

 

   ANTIGUOS TERRENOS PARA LA PRÁCTICA DEL FÚTBOL

Denominar  campos de fútbol a los antiguos terrenos donde se disputaban competiciones de fútbol, parecería en la actualidad un disparate. Salvo el CD Castellón y algunos equipos, como el del Sindicato de la Construcción, que jugaban en el viejo Sequiol, el resto disputaban sus competiciones en terrenos generalmente de propiedad municipal, hasta que la empresa Facsa construyó el denominado Bovalar en la carretera de Alcora, frente a la Cuadra denominada de los Cubos y con posterioridad la Delegación castellonense de la Federación Valenciana de fútbol construyera los conocidos como Campos Federativos situados en la Avenida de los Hermanos Bou. Cabe citar que si bien ahora el fútbol base castellonense cuenta con  magníficas instalaciones, entrenadores, personal técnico y una estructura preparada para formar futuros futbolistas, esto no fue así en nuestra ciudad hasta mediados del pasado siglo.

Bien es verdad que la mayor parte de los equipos reunían a sus jugadores tan solo para disputar sus encuentros de carácter escolar o encuentros de aficionados. Durante la semana no solían entrenar. Los partidos de aquellas competiciones se jugaban en verdaderos descampados.  También cabe señalar que era difícil que se disputaran los encuentros contando cada equipo con once futbolistas. Mucho más difícil era que aquellos terrenos contaran con porterías. Ninguno de ellos contaba con vestuarios. Se solían utilizar terrenos de propiedad municipal, como el conocido como Parque del Oeste, (antiguo campo de tiro de pichón), donde con posterioridad se construyó un hipódromo y la Escuela de Maestría Industrial. También se usaron terrenos donde con posterioridad se construyó el Matadero Municipal que prestó servicio en nuestra ciudad hasta el año 1991. Asimismo en los que en la propia Avenida de Benicasim se construyó la Caja de Reclutas cuyo edificio actualmente está destinados a instalaciones del Hospital General. Así mismo en los del conocido como Huerto del Mut, lindando con el Cementerio Municipal cuyo destino fue la ampliación de esta instalación y que por tal motivo era conocido popularmente como Campo del Silencio… Todos ellos tenían una cuestión en común: al caerse era segura una herida.

LAS INSTALACIONESS DEL BOVALAR

Sin embargo, la afición al fútbol iba en aumento, por lo que a todos aquellos campos acudían los fines de semana los ojeadores del primer equipo del CD Castellón y otros de la provincia. De aquellas rudimentarias instalaciones surgieron magníficos jugadores que solían caracterizarse por su entusiasmo y carácter. Sin embargo, la primera y verdadera escuela de futbolistas castellonenses fue el Bovalar. En sus dos terrenos de juego y sus vestuarios se formaron grandes deportistas que alcanzaron campeonatos importantes, como el nacional de la categoría infantil el ascenso del Amateur del CD Castellón a la Tercera División del Futbol nacional o la participación durante un buen número de temporadas del juvenil albinegro en la división de honor de su categoría. El Bovalar ha sido y debería continuar siendo, la escuela del futbol base albinegro; claro que, más importante todavía sería seguir contando con personas como:  Manolo Adell, Jorge Palomo, Serafín Redó, Paquito Aparici, Pepe Bellido, Tomás Miravet o Ramón Miralles  y jugadores como los de aquel equipo infantil que la temporada 1969–70 se proclamó campeón provincial, campeón regional venciendo al Valencia y finalmente campeón de España tras vencer al Barcelona en la fase final disputada en Huelva, con jóvenes como:  Agramunt, Albiol, Alegre, Font, Gómez, Damiá, Jorge y Juan Antonio Gordo, Ortíz, Salvador, Leonisa, Rubert, Ruiperez, Bernat, Casanova, De Líbano, Montañés y Sangrador.

Artículo de Miguel Pastor para Castellón Base.

 

 

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