Claudio Ríos / Castellón
El fútbol base consta de diferentes etapas que cada jugador debe pasar, una de ellas es el cambio de fútbol 8 a fútbol 11. El primer contacto con un campo más amplio y un juego totalmente distinto marca una etapa clave en el desarrollo de los jugadores, por ello, el
papel de los entrenadores toma una gran relevancia.
Uno de estos casos es el infantil del C.D. Castellón, equipo que se encuentra en Liga Autonómica Infantil, una de las categorías más exigentes. En la tarde del miércoles tenían la dura tarea de enfrentarse a un Valencia C.F. líder e invicto en la competición. Pese a
competir de inicio con personalidad, los albinegros no pudieron dar la sorpresa. “Es un partido muy complicado. Creo que hemos iniciado muy bien y hemos tenido nuestras oportunidades, pero no hemos estado acertados y ellos han sido superiores”, explica Ian
Molina, entrenador del equipo. En cuanto a las ocasiones, los locales tuvieron un larguero en el minuto 17 que pudo haber cambiado el 0-4 con el que terminó el partido.
Un cambio clave en la formación
Partidos como el disputado ante el Valencia son parte del proceso que están atravesando jugadores de esta edad, ya que una primera temporada en fútbol 11 está llena de retos y escalones a superar. “Son edades tempranas, están iniciando el fútbol once y requieren
mucho trabajo, mucho esfuerzo. Es una etapa muy bonita”, asegura Molina.
El cambio de modalidad implica nuevas posiciones y formas de juego en el equipo. Los jugadores han de adaptarse a un campo más grande y a nuevas demarcaciones que no habían podido tocar en fútbol 8, lo que exige una adaptación constante. “Estos primeros
años hay que tener paciencia, trabajar con ellos y poco a poco van encontrando su camino”, indica el técnico del infantil.
Aprender a competir en etapa infantil
Otro de los elementos a tener en cuenta en este camino de crecimiento para el futbolista es la competitividad, la cual hay que saber gestionar en ellos para que tengan la disciplina necesaria sin dejar de lado la diversión que tanto caracteriza a este deporte. “Queremos
ganar, pero el foco no debe estar en la competición, sino en el día a día para formar al jugador y ayudarle en su desarrollo”, matiza el entrenador.

Tanto las victorias como las derrotas son esenciales para el desarrollo, incluso perder es una parte importante del aprendizaje, algo que desde el club intentan inculcar desde tempranas edades. “Estoy seguro de que va a ser un final de temporada bonito”, concluye el técnico. A falta de seis jornadas, el C.D. Castellón se encuentra duodécimo en la clasificación con 31 puntos, 5 por encima de los puestos de descenso. Pero más allá de los resultados, esta temporada en Liga Autonómica que permitirá a la plantilla competir al máximo nivel,
será esencial para el futuro de los jugadores albinegros.