El talento: No llegan los «mejores» sino aquellos que superan las dificultades

Hoy en día el fútbol tras el paso de jugadores a entrenadores profesionales tal como Xavi, Guardiola, Valverde, Luis enrique, Mikel Arteta etc…. Hace que cada vez se apueste más por jóvenes jugadores haciéndoles debutar antes de tiempo con tan solo 15 años.

Casos como el jugador del FC Barcelona Lamine Yamal, la pasada jornada, y hace unos meses Ethan Nwaneri en el Arsenal, antes el astro Diego Armando Maradona debutó con 16 años y consiguió ser el mejor jugador de la historia, también el astro brasileño Pelé se inició en la elite en 16 años, el argentino Messi con 18 años inició su carrera fulgurante.

Otros como Babangida, Odegaar, James, Luka Romero también iniciaron su andadura antes de los 15 años algunos de ellos ya jugando en equipos de segunda fila cuando en sus inicios apuntaban muy alto.

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Hoy los Gavi, Pedri, Vinicius, Balde, Xavi Simons, Illaix, Bellingham, Musiala, Elliot, son los jóvenes más talentosos del momento y eso es debido a la valentía de sus técnicos a la hora de meterles en el 11 inicial y darles la continuidad necesaria para poder mantenerse en la élite.

Para poder estar entre un 11 profesional a estos jóvenes lo primero que se les pide es que sean atrevidos, descarados y que no se arruguen ante los jugadores veteranos, solo tenemos que ver el juego que despliega Gavi o Vinicius ante la presión exigente del verde y de la grada.

Otro factor muy importante para llegar pronto a la élite puede ser el talento (del que vamos hablar) que llevan en los genes ayudado por lo físico de los preparadores que cada vez utilizan técnicas muy innovadoras para facilitar el adelanto de los procesos en la formación. Si a eso, añadimos el hacer frente a los desafíos que se les propone a estos jóvenes futbolista como trabajar muy duro, y sobre todo esforzarse día a día, el éxito puede estar cerca.

Uno de los aspectos más valorados es el 1 vs 1 y calidad de regate ya que genera ventajas significativas en el juego más vistoso del jugador.

La condición física es otro aspecto a destacar: fuerza (explosiva), velocidad, resistencia, movilidad, velocidad y potencia (sprint corto) son diferenciales para ser el mejor.

La Táctica otro factor muy importante es el entender el juego, comprenderlo, sentido de ubicación, habilidad para decidir la jugada apropiada, jugar y hace jugar a los demás.

La personalidad que tiene la actitud de un futbolista profesional, motivación, placer de jugar y de entrenarse, disposición al rendimiento, demostrar lo que sabe, espíritu de lucha y capacidad de liderazgo. Temeridad. Mentalidad ganadorainteligencia, creatividad, capacidad de aprender.

El entorno también es fundamental, la familia, pareja, amigos, escuela, lo tienen que ayudar a vivir y a comportarse como un futbolista profesional

El talento se define comúnmente como «predisposición innata o natural para realizar una actividad a un nivel muy alto«, genéricamente un jugador con talento sería aquel que tiene las capacidades, la personalidad para hacerlas servir y actuar en competición, y el compromiso para conseguir ser futbolista con los peajes que supone llegar a la cumbre.

Tener talento no se puede confundir con estar preparado.

La actitud es lo que hace la diferencia entre los buenos y los muy buenos, cuando ya has llegado a la cima lo difícil es mantenerse, sacrificar todo por ser el mejor, levantarse y pensar: «no acepto tomar el camino fácil hoy, quiero ser el mejor«.

Llegar a ser futbolista profesional exige saber gestionar una gran exigencia emocional, es como una carrera de obstáculos.

Perfiles por puesto:

Los clubes tienen su propia idea de talento a fin de encontrar la persona/futbolista idóneo para club. Esto les permitirá elaborar perfiles.

Principales características por posición.

  • Portero: estatura, reflejos, agilidad, control y pase.
  • Centrales: estatura, juego aéreo, pase seguro, 1vs1 defensivo, agresividad.
  • Laterales y extremos: velocidad, 1vs1 (ofensivo y defensivo), calidad de regate, centro preciso en carrera.
  • Centrocampistas: alta sensibilidad con el balón (control y pase seguro), visión periférica, creatividad, remate, talento en último pase.
  • Delantero centro: estatura, sentido de ubicación, control en movimiento, capacidad de dirigir la mayoría de tiros a portería, definición, juego de espaldas.

Uno de los grandes engaños de todos los padres que tienen hijos deportistas es confundir talento con sólo habilidad, son muy pocos los padres que aceptan a mitad de camino que su hijo no tiene condiciones y es por eso que la decepción es más grande, las familias tienen que entender que son muy pocos los elegidos para triunfar en el deporte y cuanto antes se den cuenta y antes lo acepten, mejor.

¿Qué pasa con esa inmensa mayoría de niños que no logran alcanzar el sueño de situarse entre los mejores, de ser un deportista profesional?

Estamos hablando en fútbol de edades muy tempranas: 8, 10, 12, años… cuando abandonan el entorno socio/familiar y apuestan por llegar a ser futbolistas profesionales ¡Niños en pleno desarrollo! ¿Cómo es posible?

Los elegidos, aquellos pocos que llegan tras escalar una pared vertical en forma de selección donde cuentan más los intereses de padres y agentes que de los propios niños y logran alcanzar su sueño de ser futbolistas, pueden acabar viviendo prisioneros de su propio entorno familiar, deportivo, social.

No es difícil encontrar futbolistas que viven en una jaula dorada, con familiares al acecho de prebendas económicas que ayuden a mejorar su economía familiar, clubes exprimiendo al futbolista debiendo rendir bien un partido sí y otro también, aficionados y medios de comunicación con los que hay que convivir a diario… Entonces jugar deja de ser una ilusión y se pierde su disfrute intrínseco, jugar bien se convierte en una obligación.

Cuando esto se produce, el rendimiento cae en picado y aquel talento precoz no cumple las expectativas de unos y otros. No es fácil ser futbolista de éxito.

De los que se quedan por el camino nadie se acuerda. Se convierten en juguetes rotos, abandonan los estudios, se sacrificó el desarrollo personal, se quemó la autoestima, se instaló la frustración, se abandona definitivamente la actividad física y el deporte, queda la sensación de fracaso. Demasiado peaje para un viaje que queda a medio camino.

Miguel Canós, colaborador del area de captación de la cantera del Sevilla FC

Foto noticia: Lamine Yamal, en su debut con el primer equipo del FC Barcelona (foto EFE).

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