El valor justo de la derrota

lexus

Utilizando un símil del famoso programa televisivo presentado por Joaquín Prats, ¿podría darme usted, lector de este artículo, el valor justo, sin pasarse, que tiene la derrota en el deporte?
Seguramente, alguien podrá darle ese valor justo. Ciertamente, y en eso tenemos ventaja los adultos, nos pasamos el día, la vida, compitiendo, bien contra nosotros mismos o, normalmente, contra otros. Competimos por mejorar laboralmente, por estar delante cuando el semáforo se ponga verde, por subir primero el metro, por sentarnos en la fila 17 del cine y centrados.

La edad, que no la experiencia, nos ha dotado a algunos y algunas de esa facultad, la de saber competir, mejor o peor, pero competir. Precisamente “edad” es lo que no tienen nuestros jóvenes deportistas. De ahí que no sepan, en la mayoría de casos, ni lo que significa competir ni darle el valor justo a la derrota. Para ellos, si ganan es bien, si pierden es mal. Ahí es donde debe aparecer la figura del adulto, ese que sí que conoce el valor justo de la derrota, porque se las ha llevado de todos los colores y que, valga la redundancia, valora, o debe valorar, otra cosa por encima del resultado final, el esfuerzo y empeño puesto en práctica por el joven deportista.

Ese aspecto sí que lo entienden los niños y niñas que desarrollan una actividad deportiva. Ellos son sabedores cuando lo están “haciendo lo mejor posible”, cuando están dando el máximo para realizar una tarea, si pueden mejorarla cuando les sale bien, si están contentos al realizarla y les gusta practicarla, aspectos importantísimos estos dos últimos. Todos estos aspectos son los que debemos reforzar y favorecer en nuestros jóvenes deportistas, aspectos que se resumen en uno, esfuerzo. Debemos ser críticos, no cuando no consigan el éxito, sino cuando no se esfuercen al máximo por conseguirlo, aunque consigan el éxito. Debemos tener presente de que siempre habrá alguien mejor que ellos, incluso que nosotros, que somos los evaluadores, y debemos prepararlos para ello. Como reza otra máxima “el que hace lo que puede, no está obligado a más”.
Volviendo al principio, e intentando contestar a la pregunta, diré, opinaré, que dar el valor justo a la derrota significa saber por qué has perdido y, sobre todo, preguntarte si te has esforzado al máximo por conseguir el éxito. Si la respuesta es que sí, has cumplido con tu trabajo y tu oponente, simplemente, ha sido mejor que tú. Entrena y practica para hacerlo mejor la siguiente vez.
Valoremos pues el esfuerzo por encima del resultado final, en nuestra mano esta que estos
jóvenes deportistas aprendan una de las cosas más importantes que existen en el deporte, y en la vida, darle el valor justo a la derrota.

Artículo del coordinador de Fútbol 8 de la Escuela de Fútbol del CD Onda, Víctor Masjuan.

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