Los porteros están hechos de una pasta distinta. Es Martín Llopis, alevín que juega con infantiles (Primera).
Tras una semana en cama con fiebre, llega el viernes y te toca jugar con niños de 2 y tres años más. En la primera jugada, «pelotazo», pero hay que seguir, débil, mareado y empapado hasta el final.






