Expectativas de las familias

 

En el último artículo del año vamos a tratar de hacer una reflexión sobre uno de los problemas más graves que existen en el fútbol base, que son las expectativas de las familias sobre la evolución de sus hij@s en el deporte y como estas, cuando no se gestionan bien, repercuten negativamente en los pequeños. Como propósito de principio de año os propongo tratar algunos ejemplos y que analicemos cada uno, en nuestro caso, si estamos sabiendo llevar bien la situación o si estamos cometiendo algunos errores y si es el caso, intentar reflexionar y mejorarlo para el próximo año.

La primera pregunta inevitable es: ¿Qué esperas del futuro de tu hijo en el fútbol?, es decir, ¿Qué expectativas tienes?, en la mayoría de casos, diríamos lo lógico: que se divierta, que sea feliz, que haga deporte, que adquiera buenos valores, etc… Pero, ¿es eso realmente lo que esperamos?, ¿es lo que se reflejan muchos comportamientos, comentarios o actitudes de las familias?, en mi opinión no lo es. Si realmente tenemos claro que simplemente queremos que sea feliz, ¿porque los padres nos enfadamos o nos frustramos?.

Todos los niños que he visto que han empezado a jugar a futbol, sobre todos los prebenjamines, eran felices y estaban contentos después de los partidos, independientemente del resultado. Estaban igual de contentos, hubieran ganado o hubieran perdido (en goles). Ya que realmente, ellos habían ganado igualmente, tenían lo que quereian que era jugar a fútbol, esa era su expectativa y como la habían logrado tenían su recompensa. Con el tiempo esto se pierde, fruto de la edad y del aumento de la competitividad, pero en gran parte, por la presión de las familias (también en ocasiones por la actitud de algunos entrenadores).  Si les decimos cada semana que lo importante es ganar, o no lo decimos, pero ven nuestra tristeza, rabia o frustración cuando pierden, llega un momento en que jugar deja de ser el premio y solo importa ganar.

Creo que nuestra actitud frente la competitividad y nuestra frustración por perder, es algo cultural, que venimos arrastrando de generaciones anteriores y simplemente, no somos conscientes de como actuamos y cómo repercute negativamente en los niños. Pero como todo, llega un momento en el que hay que evolucionar y darse cuenta de que es lo importante y que no lo es. Tal y como explicamos en el artículo en el que hablábamos del efecto Pigmalión: Hay un poder muy grande en como hablamos, en cómo nos dirigimos a los demás, porque realmente nuestras palabras y gestos tienen una influencia enorme sobre los niñ@s. Cada día tenemos en nuestra actitud la herramienta para frenarlos o para empujarlos hacia delante.

No es razonable que nos enfademos (o nos frustremos) porque los niños pierdan un partido. Hay que recordar que son niñ@s, están jugando contra otros niñ@s que no conocen, con un campo rodeado de gente gritando, generalmente madrugan, viajan….Lo normal es que cuando se enfrentan a un equipo con mejores capacidades pierdan, y no pasa nada. A veces se enfrentan a un equipo peores capacidades y a lo mejor también pierden, y no pasa nada tampoco. Lo importante es saber si lo han pasado bien, si han dado lo mejor de sí mismos, si se han esforzado, si han jugado en equipo, si han podido realizar en el partido las técnicas o tácticas que les han enseñado los entrenadores, si van evolucionando, si son felices…el resto, no importa. Nunca debería ser relevante si les marcan muchos goles, si no juegan en la posición que a nosotros nos gusta, si no han marcado gol, si la alineación que ha elegido el entrenador no nos gusta a nosotros, si los cambios realizados han sido o no acertados  (todos llevamos un entrenador dentro…).

Nunca hay que perder la noción de donde estamos, de que no es algo profesional, no es importante ganar la liga, ni marcar más goles que nadie, nadie gana ni pierde nada, simplemente hay que disfrutarlo, sin presiones. Sin presiones ni para los niñ@s, ni para nosotros, tener claro el objetivo real y no perderlo de vista. Y sobre todo, hacerles notar nuestro orgullo, por su esfuerzo, no por los números en goles o en posiciones de la tabla. Ellos lo agradecerán, lo disfrutarán más y le daremos un sentido más positivo al futbol base.

Artículo firmado por Nuri D en la sección “Las familias y el fútbol base” en la web www.castellonbase.com

lexus

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