El fútbol formativo da una lección de señorío y deportividad en el campo Enrique Saura.

Ecoembes

El resultado final pasa a un segundo plano cuando el deporte muestra su versión más pura. Los campos de fútbol base suelen ser testigos de la intensidad de la competición, pero hoy, el campo Enrique Saura de Onda fue el escenario de una cátedra de valores que bien valdría replicar en los estadios de primera línea profesional.

El C.D. Onda Alevín A se coronaba campeón tras una temporada impecable, un logro fruto del esfuerzo y la constancia de un grupo de niños de apenas 11 años. Sin embargo, la grandeza de su título se multiplicó gracias al rival. En un gesto de absoluto respeto y nobleza, la plantilla del C.D. Burriana FB no dudó en formar un pasillo de honor para recibir y ovacionar a los campeones.

Esta acción rompe con las tensiones habituales de la grada y recuerda el verdadero propósito del fútbol formativo: educar a través del deporte. Mientras el fútbol de élite a menudo se ahoga en polémicas, los niños de Burriana y Onda demostraron que la rivalidad se queda en el césped y que el reconocimiento al mérito ajeno es la mayor de las victorias.

Una jornada para el recuerdo que engrandece a ambos clubes de la provincia.