¿Qué tal tu nuevo entrenador?

Comienza una nueva temporada y como casi todo en los niños, comienza con ilusión, con ganas y con esperanzas. A lo largo de la temporada iremos reflexionando sobre cómo influye el futbol base en la familia (madres, padres, herman@s, tís@, abuel@s…) y toda la comunidad que se implica, para que un pequeño pueda entrenar y competir en una liga federada. La educación y los principios que se reciben al participar en un deporte en equipo y competitivo, que aspectos suman a los niños y los que les restan. En definitiva, intentaremos tratar los diversos temas e inquietudes que viven las familias con hij@s que participan en el fútbol base desde dentro.

Centrándonos en el tema de este primer artículo, la primera pregunta sería, ¿qué esperamos de un entrenador? En realidad, deberíamos verlo como el profesor de fútbol de nuestros hijos e hijas, como un formador en un deporte. Deberíamos simplemente esperar que les enseñe a jugar a fútbol, a ser posible de la manera más amena, divertida y motivadora para ellos. ¿Realmente es lo que nos planteamos cuando pensamos en el entrenador?

La segunda pregunta sería, ¿qué tipo de entrenador queremos? Hay múltiples posibilidades, pero las reduciremos a dos. El entrenador de la vieja escuela, que inculca disciplina, en ocasiones dura. Que les enseña cómo deben jugar al estilo más “puro” y que prima la firmeza y el autoritarismo frente a la empatía. Que les riñe cuando lo hacen mal, aunque ganen sobrados, porque no han sacado lo mejor de ellos mismos. El segundo tipo de entrenador serían los entrenadores de la nueva escuela, tienen un estilo en el que prima la autoestima de los niños, la diversión y menos la dureza, en la que el resultado de los partidos importa, aunque menos, y nunca les riñen si lo hacen mal, sino que les motivan a mejorar sus debilidades. Los resultados a corto plazo en equipo de fútbol base suelen ser diferentes, la pregunta es: ¿y a largo plazo? Vaya por delante que no hay negros ni blancos, en la vida siempre son grises y generalizar es muy difícil.

La tercera pregunta sería, ¿Es buena la presión de las familias sobre los entrenadores? Juzgamos, les preguntamos, nos enfadamos, les decimos cómo hacer, cuándo hacer, les comentamos, etc…vamos a los partidos y vemos los resultados y les juzgamos. Ejercemos una presión sobre ellos complicada (cuando todo va bien, no suele pasar). Creo que sería interesante hacer una reflexión sobre eso, y entender que ellos son los formadores que tienen los niños esta temporada, nos gusten más o menos. Si no nos gustan o los resultados no son los que esperamos, siempre podemos cambiar de equipo la temporada siguiente y elegir un club con otra filosofía. El trabajo de entrenador es complicado, y más con niños, debemos respetarles y dejarles hacer, seguro que, con menos presión, los resultados serán mejores para todos. Mención especial en este punto sería el evitar las opiniones, sobre todo las negativas, delante de los niños, ya que desacreditan la autoridad del entrenador frente a los niños y empeoran su relación.

Todo va ligado a que esperamos de nuestros hijos en el futbol. ¿Queremos un Messi o un Ronaldo? ¿Queremos que saque su máximo potencial? ¿Queremos simplemente un niño feliz que se divierta haciendo deporte?, ¿Queremos que aprenda valores como compañerismo, respeto,…Hay ocasiones en que estos aspectos son compatibles, pero en la mayoría de los casos no lo son. Seguiremos reflexionando sobre todos estos temas.

Artículo firmado por Nuri D que estrena la sección «Las familias y el fútbol base» en al web www.castellonbase.com

lexus

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