¿Y ahora qué?

Conseguimos ver algo de luz al final de túnel, dejamos atrás semanas difíciles, muy complicadas para todos. Estamos atravesando la situación más complicada que se recuerda en nuestra sociedad. Un escenario nuevo para todos que nos invadió por sorpresa. Conseguimos adaptarnos, es increíble la capacidad que tenemos las personas de superar situaciones difíciles, encontrar caminos para sentirnos bien y, en definitiva, sobrevivir. Es lo que llaman capacidad de ser resiliente. Pero, ¿y ahora qué?, la pregunta del millón.
Esperando que todo se mantenga calmado en la dichosa curva, y apelando a la responsabilidad que todos hemos demostrado, no seré tan osado de responder a la pregunta del millón, primero por desconocimiento y segundo porque no soy ningún especialista en pandemias. Otra cosa sería exponer lo que podemos aprender de esta situación para el futuro, esa nueva normalidad que no sabemos ni cuando ni como se presentará, pero a diferencia del maldito virus, intentaré que no me pille desprevenido.
Punto uno, enfócate en lo que puedes influir. Para conseguir nuestras metas, necesitamos poner toda nuestra energía en aquello que podemos cambiar. Si nos referimos al deporte, nuestros objetivos van a estar más cerca siempre que nos hagamos responsables de nosotros. No valen las excusas, eres responsable de tu entrenamiento, eres responsable de tu actitud, eres responsable de saber escuchar y, sobre todo, eres responsable de comprometerte con aquello que quieres.
Segundo punto, hay una diferencia grande entre implicarse y comprometerse. Utilizaré una famosa metáfora del gran Pep Marí para exponer este punto. Pep Marí, psicólogo deportivo de reconocido prestigio comentaba que la diferencia entre estar implicado y estar comprometido se puede visualizar mirando el típico desayuno continental, si, los huevos fritos y el beicon. Para que este desayuno se pueda dar, necesitamos de gallinas y de cerdos. Por su parte, la gallina pone los huevos y cumple con su cometido, la gallina esta implicada. Pero, ahora bien, ¿y el cerdo?, el cerdo da su piel, da absolutamente todo lo que tiene, el cerdo está comprometido. Plantéate si quieres ser gallina o cerdo.
Por último, aceptar nuestra realidad. Reconocer errores, enfrentar las situaciones que vengan con los recursos que tengamos y no esconder aquello que somos. Reconocer que nos equivocamos no nos hace más débiles, nos permite construir un yo más confiado, una oportunidad de crecer.
Luchemos juntos, como lo estamos haciendo, por lo que pueda venir. Venga lo que venga estaremos preparados. Mi especial cariño para todas las familias que han perdido a lo suyos. Un abrazo futbolero a todos.
Autor: Isaac Benedito, Psicólogo Primer Toque CF

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