¿Jugarás más si te esfuerzas?

lexus

Uno de los valores más importantes que puede adquirir un niño en un deporte colectivo, en este caso en el fútbol, es la cultura del esfuerzo, ya que, además de esforzarse para él, su trabajo repercute en el equipo.

¿Les debemos inculcar desde la familia ese esfuerzo? Particularmente creo que es uno de los valores que más se deben trabajar desde casa, ya que implica una motivación extra a nivel individual, que les ayuda mucho y les da confianza. Que les digas que deben dar lo mejor de ellos mismos y que deben esforzarse, es fundamental. No con el fin de ser los mejores, sino con el fin de mejorar ellos mismos y crecer, cada uno, dentro de sus posibilidades. Un deportista debe tener como meta personal en el presente dar siempre lo mejor de él mismo y como meta personal en el futuro intentar mejorar sus capacidades. Es muy importante no dar falsas expectativas ni poner el listón tan alto que les desmotive. En niños pequeños, simplemente sirve con un: “a ver si en el próximo partido consigues cortar un balón” o “a ver si eres capaz el próximo día de hacer un regate”, metas alcanzables para cada niño en particular, que consigan en ellos se den cuenta que como evolucionan positivamente. Si no lo consiguen, siempre hay seguir motivándoles explicándoles, que esa vez no ha podido ser, pero lo conseguirás pronto, y recalcando aquellos aspectos que han conseguido hacer bien, que siempre los hay, sirve con un: “oye, que buen pase” o “que bien has defendido ese saque de banda”. Tenemos que tener en cuenta que juegan una liga federada y en la cual se compite, tampoco no es bueno para un niño o una niña, jugar por jugar si no le termina de gustar o no quiere mejorar, ya que en ese caso hay otras opciones en las que se sentirían mas a gusto, que en una competición.

¿Repercutirá directamente su esfuerzo en que jueguen más? Inmediatamente no tiene porque, dependerá de la situación puntual de cada caso y el resultado particular de ese esfuerzo, pero indudablemente si que lo hará a largo plazo. Si un niño se esfuerza, trabaja y da lo mejor de él mismo en cada entrenamiento, en cada partido… a la larga ese niño será mejor futbolista sin ninguna duda, con lo cual, antes o después el esfuerzo se verá recompensado con más minutos y mucho más importante que eso, se verá recompensado con mayor satisfacción personal. Conseguirá esa meta a futuro que es mejorar sus capacidades, ser mejor de lo que era antes. A fin de cuentas, el resultado que debemos buscar es un niño feliz que disfrute de hacer deporte, consiguiendo que tenga una mejor salud y adquiriendo valores muy importantes que le acompañarán siempre, esfuerzo, compañerismo, trabajo en equipo, etc…

¿Dónde está el límite? ¿Cuándo pasamos de ser una familia que acompaña y motiva a sus pequeños a convertirnos en unos Hooligans?. Creo, particularmente, que a todos los que nos implicamos directamente en la educación deportiva de nuestros niñ@s nos sale en algún momento el Hooligan que llevamos dentro. Es cierto que, el fútbol es muy pasional y aunque queramos contenernos siempre se nos escapa algún grito en los partidos y comentarios inapropiados sobre árbitros, entrenadores, compañeros de equipo y cosas peores. En ocasiones no estamos a la altura, y en lugar de inculcarles valores, les presionamos o les damos mal ejemplo. En lugar de hacerles ver que deben esforzarse para dar lo mejor de ellos mismos, lo convertimos en una presión innecesaria y muy poco educativa. En todos los partidos se puede escuchar algún, “que mal has jugado!”, “¿Qué te pasa que no corres?”, “si sigues jugando así no volverás más” incluso he llegado a escuchar algún ”hoy no cenas!”, y así podría seguir. ¿Es así como debemos inculcarles el esfuerzo?. Hay que recordar, que lo único que se gana en los partidos de niños es que ellos se diviertan y hagan deporte. Si les presionamos juegan con miedo al fracaso, sin divertirse y con complejos.

Como reflexión final, pienso hay que motivar a los niños y niñas desde las familias, para que se impliquen y den lo mejor de ellos mismos, pero nunca forzar, reñir ni recalcar sus puntos débiles. Hay que recordar que son niños y que es un deporte, a veces como adultos, nos hace falta poner las cosas en contexto y darnos cuenta de que somos sus ejemplos a seguir, por eso hay que contenerse y recordar que solo es un juego de niños.

Artículo firmado por Nuri D en la sección “Las familias y el fútbol base” en al web www.castellonbase.com

lexus

No hay comentarios