Cómo mejorar el rendimiento de tu hij@: Herramientas prácticas

En este artículo vamos a tratar de dar a las familias una herramienta de motivación, en este caso, vamos a pasar de la teoría a la práctica ofreciendo herramientas útiles para conseguir que nuestr@s pequeños futbolistas disfruten más de su deporte favorito.

Vamos a hablar del Efecto Pigmalión o Profecía Autocumplida. En psicología o pedagogía se refiere al efecto que tiene una persona (en este caso las familias) sobre el rendimiento de otra. Una Profecía Autocumplida es una expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta. O lo que es lo mismo, si las familias creemos ellos, ellos creerán en si mismos.

Hay muchos ejemplos en el fútbol de el uso de esta herramienta, desde el Cholo Simeone con el Atlético de Madrid, Luis Aragonés con la selección hasta formadores de entrenadores experimentados.

En realidad, el Efecto Pigmalión es algo que todos sabemos, pero que, por lo general, nunca nos hemos parado a pensar ni a usarlo conscientemente. Si tú a tu hij@ le dices: “te van a quitar todos los balones, no vales para esto, no lo haces bien, no corres suficiente…” A ese nin@ le van a quitar los balones, no lo hará bien y no correrá todo lo que podría. Con tus palabras, le has hecho creer que va a ser así y ya no hay mas opciones, y se produce una Profecía Autocumplida negativa. Pero si en cambio les dices: “corre, disfruta, lo harás genial, seguro que te sale la jugada que quieres, y si no, aquí estaremos nosotros para animarte a conseguirlo a la próxima”, ese niño jugará mejor y con más ganas, que si nunca le hubieras dicho nada.

¿Cuántos niños y niñas pequeños han dejado de jugar a futbol porque han tenido un efecto Pigmalión negativo? Padres o entrenadores autoritarios y que les exigían mas de lo que podían dar, cuando se les trasmite que no sirven o que no están preparados o que, aunque se esfuercen no conseguirán mejorar, pierden la confianza y la autoestima y llegan a una desmotivación y al abandono del deporte, ya que dejan de esforzarse porque sabes que no lo conseguirán.

¿Como usar este efecto con los pequeños? Realmente es muy sencillo y puedo afirmar que funciona, porque lo suelo usar con mis hijos, tanto en el deporte como en todos los ámbitos de sus vidas. Simplemente es creer en ellos y reflejarlo en nuestros actos, y sobre todo en nuestras palabras. Si a un pequeño futbolista le dices que su próximo rival es muy bueno y lo van a tener muy difícil no jugará con la misma actitud que si les dices, por ejemplo, que seguro que este partido les saldrá genial, que están mejorando mucho. Si los animas y les dices que pueden conseguir sus objetivos y que cada día lo harán mejor, ell@s lo creerán y lo conseguirán.

Como ejemplo personal, como he dicho, suelo usarlo bastante este método desde que lo conocí. La primera vez fue en un partido, el año pasado. Mi hijo juega en un equipo prebenjamín mixto, en una liga de segundo año y él era de primer año, nos dábamos cuenta de que en los partidos se sentía cohibido y que no era él, que había algo que le frenaba, tal vez fuera inmadurez todavía, falta de confianza, timidez…el caso es que un día se me ocurrió utilizar el Efecto Pigmalión. Antes del partido me senté con él y le dije que esa semana había entrenado muy bien, que le veía muy enchufado y que con todo lo que estaba aprendiendo ese día iba a jugar un partido buenísimo, que seguro que conseguía correr mucho y hacer buenos pases y que seguramente le saldría hacer ese caño que a él le hacía ilusión hacer (cada uno tiene sus metas, las nuestras en ese momento eran esas), pero que si no, no pasaba nada, seguiríamos intentándolo a la próxima. Puedo decir que ese día salió un niño diferente al campo, mucho mas motivado y con mas ganas. Seguí toda la temporada con la técnica y llegó el caño, poco a poco desapareció la timidez y comenzó a conectarse en los partidos y también llegó el primer gol que supo a Champions.

Hay un poder muy grande en como hablamos, en como nos dirigimos a los demás, porque realmente nuestras palabras y gestos tienen una influencia enorme sobre los niñ@s. Cada día tenemos la herramienta para frenarlos o para conseguir que nuestras palabras les conduzcan a sus metas. Esta herramienta además de para el futbol base, podemos usarla para todos los momentos y etapas de nuestras vidas.

En esta ocasión, creo que sería útil intentar hacer el ejercicio y compartir los resultados, las palabras clave son expectativas y confianza. Hay que tener en cuenta que para que sea útil, debemos motivar a los niñ@s siempre con metas posibles y alcanzables para ellos, dentro de su edad y sus limitaciones para no producir el efecto contrario. Os invito a intentarlo y a que comentemos los resultados en las entradas de las redes sociales.

Artículo firmado por Nuri D en la sección “Las familias y el fútbol base” en al web www.castellonbase.com

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