F de fútbol y de felicidad

El olor a césped recién mojado, el sonido del cuero botando sobre el campo, el cielo despejado a punto de acoger un partido de fútbol o el trato del barista que te prepara un café matutino. Castellón Base, lugar del que me despido después de un bonito trimestre, me ha dado la oportunidad de conocer jóvenes talentos, pero también de apreciar esas pequeñas cosas que definen, al fin y al cabo, la felicidad.

Escuchar las órdenes del míster, ver de cerca la cara de preocupación de un niño al caer derrotado, observar un golazo o grabar las reflexiones pospartido de los entrenadores. Cubrir cualquier partido, independientemente de la sección, de la categoría o del grupo, supone encontrar emociones que antes no conocías. Supone vivir con tensión los últimos minutos de un encuentro en los que tú, como periodista, debes estar tranquilo pues estás en la barrera de la neutralidad. También supone ponerse en la piel del jugador que gana, del que presume con orgullo de ello, aunque también del que pierde e intenta disimularlo con una mirada perdida, buscando respuestas sabiendo que, sin poder viajar al pasado, es imposible encontrarlas.

Castellón Base ha sido el hotel en el que mis prácticas se han hospedado durante varios meses. Un trabajo bonito, en el que me he reencontrado con el fútbol regional. Desde prebenjamín a juvenil, visitando Alcalà, Benicarló, Vinaròs, etc y descubriendo a buenos profesionales, aunque mejores personas. Víctor ha sido un gran anfitrión. He conocido una web que siempre formará parte de mi vida. Una web que me ha enseñado mucho y que ha depositado en mí su confianza. Gracias a las personas que lo han hecho posible pero, sobre todo, gracias al fútbol. Y, por supuesto, ¡que viva el fútbol base!

Artículo de Juan Ángel Martínez. Estudiante del Grado de Periodistismo en prácticas en Castellón Base gracias al acuerdo de colaboración con la Universitat Jaume I

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