La figura del Papá-Entrenador

 

No es nuestra intención generalizar o singularizar la figura de “Papá entrenador”, sino simplemente hacer referencia a una serie de circunstancias o situaciones paternalistas y familiares que impactan y desorientan a las jóvenes promesas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Cada jornada de entrenamiento o competición está avalada por un buen número de anécdotas. Los jóvenes deportistas representan en los entrenamientos y partidos su imaginación, fantasía, creatividad, etc. Corren, saltan, disputan el balón, etc., pero siempre en un ambiente placentero, competitivo y deportivo para satisfacer su “yo” personal y por otra parte para halagar a todos los presentes. Mientras reina la calma, la tranquilidad y la concordia todo es un jardín de rosas. Las jóvenes promesas requieren suma atención y paz interna para disfrutar de lo que más les gusta hacer, los entrenamientos y los partidos.

“Papá-entrenador es un personaje curioso, atípico, que no suele faltar a ningún partido e incluso a los entrenamiento. Con frecuencia, en los partidos e incluso en los entrenamientos, aparece en palestra, unas veces dando instrucciones, descentrando y sacando de quicio a los jóvenes deportistas, a los educadores-enseñantes,  otras increpando al árbitro o a sus ayudantes. El joven jugador, en un determinado momento le recrimina con un “Déjame disfrutar” o  “Déjame en paz.

Resulta muy dificultoso que los futuros deportistas progresen ante estas circunstancias paternalistas. Las jóvenes promesas por su inmadurez sufren las consecuencias de esta inadecuada protección paternalista o familiar.

Dado que los futuros deportistas están aprendiendo, desarrollando el aspecto humano y deportivo, viviendo con suma ilusión el deporte y disfrutando de lo que les gusta hacer, no entorpezcamos ni nos entrometamos en lo que no nos corresponde.

No destruyamos su iniciativa, su imaginación, su creatividad, su fantasía, en suma, su talento. Dejemos que aprendan disfrutando de lo que les gusta y apetece hacer. Las futuras promesas necesitan calma interior y concentración en su proceso de formación.

A partir de ahora, máximo respeto a los jóvenes deportistas, a los árbitros, a los ayudantes, a los educadores y al deporte de  base.

Alfonso Vilacha

Entrenador de Fútbol III Nivel

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